Así surgieron los pilares de la Creación

Existe una fotografía que, posiblemente, es para muchos la más hermosa que jamás se haya tomado del Universo. La captó en 1995 el telescopio espacial Hubble y es un fragmento de la nebulosa del Aguila (M16), a 6.500 años luz de la Tierra. En ella se aprecia un fragmento de cielo de unos cinco años luz en el que se alzan unas maravillosas y colosales columnas de polvo y gas en cuyo interior nacen nuevas estrellas. De ahí su inspirador nombre: los pilares de la Creación.

Ahora, Scott Balfour, un astrónomo de la británica Universidad de Cardiff, ha desarrollado una nueva simulación donde estructuras similares aparecen con un aspecto muy cercano a las reales de la fotografía. Ha presentado sus resultados en una conferencia en la Reunión Nacional de Astronomía de la Real Sociedad Astronómica en Portsmouth.

Las estrellas de tipo O masivas, más de 16 veces más «pesadas» que nuestro Sol, tienen vidas cortas pero espectaculares. Durante su fase más estable en la denominada secuencia principal, tienen temperaturas superficiales de más de 30.000º C (la superficie del Sol es de unos 5.500ºC), son fuertes fuentes de luz ultravioleta y emiten abundante material en un viento poderoso.


Todo esto da forma a su entorno. Las estrellas de tipo O calientan todo el gas interestelar en sus alrededores, creando burbujas que actúan como máquinas quitanieves barriendo el material circundante más frío. En estas regiones, donde se comprime el gas, se forman un gran número de nuevas estrellas, por lo que muchos científicos sostienen que las estrellas O impulsan la formación de compañeras.

En su nuevo trabajo, Scott ha intentado probar esta idea mediante la simulación de la forma en que el gas se comporta durante un período de 1,6 millones de años, una simulación que llevó varias semanas de tiempo para calcular la computación. Su modelo exploró lo que sucedería cuando se forma una estrella masiva en una suave nube de gas que ya está colapsando bajo su propio peso.

Nueva generación estelar
La luz de la estrella tipo O crea una burbuja en la nube como se esperaba, pero su futuro puede seguir uno de tres caminos. Se puede ampliar siempre; expandirse, contraerse un poco y luego convertirse en casi estacionaria; o ampliarse y contraerse el camino de regreso al centro de la nube. Scott encontró que solo el segundo caso conduce a una prolífica formación de estrellas e incluso entonces solo bajo condiciones muy específicas.

«Si no me equivoco, significa que las estrellas tipo O y otras estrellas masivas tienen un papel mucho más complejo de lo que pensábamos previamente en la creación de una nueva generación de hermanos estelares», dice el investigador.

Su modelo también replica perfectamente los pilares brillantes que se ven en la imagen del Hubble. «El modelo produce limpiamente exactamente el mismo tipo de estructuras vistas por los astrónomos en la clásica imagen de 1995, reivindicando la idea de que las estrellas gigantes de tipo O tienen un efecto importante en la escultura de su entorno».



Fuente


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