El desconocido lanzamiento espacial chino que acabó en tragedia

En los últimos años, la carrera espacial emprendida por China ha cosechado unos resultados espectaculares, de forma que en la actualidad es, junto a Rusia, el único país del planeta capaz de enviar al espacio una nave espacial tripulada.

Sin embargo, en la aventura espacial del gigante asiático no todo han sido momentos dulces. Si ya en el siglo XVI, como contamos hace tiempo, un funcionario de la dinastía Ming que soñaba con ser el primer ser humano en ser lanzado al espacio protagonizó un descabellado experimento que acabó en tragedia, los modernos lanzamientos llevados a cabo por China tampoco han estado exentos de sufrir toda clase de accidentes, cuyas consecuencias han sido siempre minimizadas por la propaganda y la censura del gobierno asiático.

Posiblemente, el mayor desastre de la carrera espacial china fue el accidente ocurrido en 1996, cuando la Administración Espacial Nacional de China se encontraba inmersa en un intento de rentabilizar sus cohetes comerciales a marchas forzadas.

Tal y como desvela el blog «Historias de China», el 14 de febrero de ese año, un cohete de la serie Larga Marcha, que llevaba a bordo un satélite Intelsat de fabricación estadounidense fue lanzado desde la provincia de Sichuan. Nada más despegar, la lanzadera se desvió de su trayectoria para acabar estrellándose sobre el cercano poblado de Xichang.

Los reporteros extranjeros que presenciaban el lanzamiento y habían sido testigos de la explosión fueron rápidamente conducidos a un búnker, donde fueron retenidos durante unas cinco horas por motivos de seguridad.

La versión de las autoridades chinas asegura que el accidente se saldó con seis muertos y 57 heridos. Sin embargo, testigos como Bruce Campbell, un ingeniero estadounidense que trabajaba en el proyecto, ese número correspondería solo a las víctimas contabilizadas entre los miembros del personal técnico. A ellos habría que sumar alrededor de 500 fallecidos en la aldea sobre la que cayó el cohete y que el ejercito se habría encargado de limpiar durante las horas que tuvieron a la prensa occidental retenida e incomunicada.

Si, como parece desprenderse de las imágenes tomadas en las ruinas de Xichang poco después del accidente, las estimaciones de Campbell son ciertas este sería el accidente más grave ocurrido jamás durante un lanzamiento espacial. Una realidad que chocaría frontalmente con la versión de unas autoridades chinas que no habrían dudado en ocultar varios centenares de víctimas inocentes, con tal de salvaguardar la imagen de su ambicioso programa espacial.



Fuente


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