El traje espacial del futuro será como una segunda piel

Para los futuros astronautas, el proceso de colocarse el traje espacial podría ir de la siguiente manera: En vez de meterse en un traje convencional, voluminoso y presurizado con gas, el astronauta se enfundará en una indumentaria ligera y estirable, revestida con diminutos muelles parecidos a músculos. Él o ella se conectarán después al suministro de energía de la nave espacial, lo cual activará los muelles para que se contraigan, y aprieten automáticamente, de un modo muy bien calculado, la prenda alrededor de su cuerpo, casi como si fuese una segunda piel.

El traje, presurizado y ceñido, no solo protegerá al astronauta, sino que le dará también mucha más libertad de movimientos físicos durante sus actividades de exploración planetaria. Para sacarse el traje, el proceso será incluso más sencillo.

Los ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, están ahora un paso más cerca de diseñar dicho traje espacial activo: El equipo de Dava Newman, profesora de aeronáutica y astronáutica en el MIT, ha diseñado prendas de compresión activa que incorporan pequeñas espirales parecidas a muelles que se contraen en respuesta al calor. Las espirales están hechas de una aleación con memoria de forma (SMA, por sus siglas en inglés), un tipo de material que “recuerda” una forma prediseñada y que, cuando es doblado o deformado, puede recuperarla al ser calentado.

Estas prendas pueden conducir a la estructura definitiva para el avanzado traje espacial ceñido en el que Newman lleva trabajando desde hace años, y que está pensado para permitir una movilidad superior a los astronautas que algún día alcancen Marte o regresen a la Luna.

El rasgo que más llama la atención en el revolucionario traje espacial de Newman es su inusitada delgadez, que le resta mucho peso. En lugar del tradicional traje hinchado y voluminoso, que en ese sentido apenas ha cambiado desde que comenzó la Era Espacial, el nuevo traje no se basa en la presurización gaseosa para proteger del vacío espacial al astronauta, sino en la contrapresión mecánica, que se aplica envolviendo buena parte del cuerpo (sobre todo brazos y piernas, pero no la cabeza, para la que se usa un casco, y optativamente algunas otras partes como el torso) con prietas capas de material. Gracias a ello, el traje permite una gran libertad de movimientos, mucho mayor que la que ofrecen los trajes tradicionales. El nuevo traje es muy apretado, pero también muy elástico.

Para los futuros astronautas, el proceso de colocarse el traje espacial podría ir de la siguiente manera: En vez de meterse en un traje convencional, voluminoso y presurizado con gas, el astronauta se enfundará en una indumentaria ligera y estirable, revestida con diminutos muelles parecidos a músculos. Él o ella se conectarán después al suministro de energía de la nave espacial, lo cual activará los muelles para que se contraigan, y aprieten automáticamente, de un modo muy bien calculado, la prenda alrededor de su cuerpo, casi como si fuese una segunda piel.

El traje, presurizado y ceñido, no solo protegerá al astronauta, sino que le dará también mucha más libertad de movimientos físicos durante sus actividades de exploración planetaria. Para sacarse el traje, el proceso será incluso más sencillo.

Los ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, están ahora un paso más cerca de diseñar dicho traje espacial activo: El equipo de Dava Newman, profesora de aeronáutica y astronáutica en el MIT, ha diseñado prendas de compresión activa que incorporan pequeñas espirales parecidas a muelles que se contraen en respuesta al calor. Las espirales están hechas de una aleación con memoria de forma (SMA, por sus siglas en inglés), un tipo de material que “recuerda” una forma prediseñada y que, cuando es doblado o deformado, puede recuperarla al ser calentado.

Estas prendas pueden conducir a la estructura definitiva para el avanzado traje espacial ceñido en el que Newman lleva trabajando desde hace años, y que está pensado para permitir una movilidad superior a los astronautas que algún día alcancen Marte o regresen a la Luna.

El rasgo que más llama la atención en el revolucionario traje espacial de Newman es su inusitada delgadez, que le resta mucho peso. En lugar del tradicional traje hinchado y voluminoso, que en ese sentido apenas ha cambiado desde que comenzó la Era Espacial, el nuevo traje no se basa en la presurización gaseosa para proteger del vacío espacial al astronauta, sino en la contrapresión mecánica, que se aplica envolviendo buena parte del cuerpo (sobre todo brazos y piernas, pero no la cabeza, para la que se usa un casco, y optativamente algunas otras partes como el torso) con prietas capas de material. Gracias a ello, el traje permite una gran libertad de movimientos, mucho mayor que la que ofrecen los trajes tradicionales. El nuevo traje es muy apretado, pero también muy elástico.



Fuente


Web http://grupogabie.blogspot.com/


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