Mediciones pioneras de la temperatura en la atmósfera de un exoplaneta y de su contenido en vapor de agua

Un equipo de científicos, valiéndose de observaciones realizadas por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, ha obtenido datos reveladores sobre las temperaturas del “aire” (muy distinto químicamente al de la Tierra) y el contenido del vapor de agua en la atmósfera de un turbulento exoplaneta (planeta de fuera de nuestro sistema solar).

El exoplaneta, llamado WASP-43b, es un lugar imposible para la vida. Vientos ardientes aúllan a la velocidad del sonido desde la cara diurna, a una temperatura de aproximadamente 1.500 grados centígrados (2.800 grados Fahrenheit), lo bastante caliente como para fundir el acero, hasta la cara nocturna, con temperaturas que descienden por debajo de los 538 grados centígrados (1.000 grados Fahrenheit).

El equipo de Jacob Bean, Laura Kreidberg y Kevin Stevenson, de la Universidad de Chicago en Illinois, Estados Unidos, ha confeccionado un mapa de las temperaturas en capas diferentes de la atmósfera del planeta, y ha hecho un seguimiento de la cantidad y la distribución del vapor de agua.

Descubierto en 2011, WASP-43b está situado a 260 años-luz de distancia. El planeta está demasiado lejos para ser fotografiado, pero dado que su órbita se observa de canto desde la Tierra, los astrónomos lo detectaron al observar disminuciones regulares en la luz de su estrella materna, a medida que el planeta pasa frente a ella.

Siendo una bola calentísima de, sobre todo, gas hidrógeno, no existen estructuras de superficie sobre el planeta, como océanos o continentes, que puedan ser empleados como puntos de referencia para hacer un seguimiento de su rotación. Un observador lejano solo puede valerse de la acusada diferencia de temperatura entre los hemisferios diurno y nocturno para discernir dónde empieza y acaba cada uno.

El planeta tiene el tamaño aproximado de Júpiter, pero es el doble de denso. Está tan cerca de su estrella enana naranja que completa una órbita en apenas 19 horas. Esa notable proximidad a ella hace también que tenga sincronizada su rotación con su traslación, de modo que siempre le presenta la misma cara a la estrella, de manera que en un lado del planeta siempre es de día, y en el otro siempre de noche.

Ya que no existe ningún planeta con estas condiciones extremas en nuestro sistema solar, caracterizar la atmósfera de un mundo tan extraño proporciona datos únicos que pueden ayudar a conocer mejor la formación de planetas y la física planetaria.

El planeta está tan caliente que toda el agua en su atmósfera se ha evaporado, en vez de condensarse en nubes de partículas de hielo como en Júpiter.



Fuente


Web http://grupogabie.blogspot.com/



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