Detectan hidrógeno en galaxias a 3.000 millones de años luz

Dos astrónomos han detectado la débil señal emitida por el gas hidrógeno atómico en galaxias situadas a 3.000 millones de años luz de la Tierra. Esto rompe el récord de distancia anterior en 500 millones de años luz.
Sus resultados aparecen publicados en un artículo en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society.

Mediante el mayor radiotelescopio del mundo, el de 305 metros de diámetro en Arecibo, Puerto Rico, Barbara Catinella y Luca Cortese, de la Swinburne University of Technology, en Australia, midieron el gas hidrógeno en casi 40 galaxias a distancias de hasta tres millones de años luz.
De esta manera, los dos científicos encontraron una población única de galaxias que albergan enormes reservas de gas de hidrógeno, el combustible para la formación de nuevas estrellas como nuestro Sol
Estos sistemas muy ricos en gas contienen cada una entre 20 y 80 mil millones de veces la masa del Sol en gas atómico. Estas galaxias son raras, pero los astrónomos creen que eran más comunes en el pasado, cuando el universo era más joven.
"El gas hidrógeno atómico es el combustible de las nuevas estrellas, por lo tanto es un componente crucial a estudiar para entender cómo las galaxias se forman y evolucionan", dijo Catinella.
"Debido a las limitaciones de los instrumentos actuales, los astrónomos todavía saben muy poco sobre el gas que contienen las galaxias más allá de nuestro vecindario local."
FRECUENCIAS SATURADAS
"Las señales no sólo son débiles, sino que aparecen en frecuencias de radio utilizadas por dispositivos de comunicación y señales de radar que generan señales miles de millones de veces más fuertes que las cósmicas que se están tratando de detectar".
La medición de la señal emitida por el hidrógeno atómico desde galaxias distantes es uno de los principales impulsores científicos detrás del proyecto de mil millones dólares del radiotelescopio SKA. Las observaciones de Arecibo dan una visión de la población de galaxias ricas en gas que será rutinariamente descubierta por nuevos instrumentos en las próximas décadas.
Este proyecto comenzó como un experimento para ver que las distancias a las que los astrónomos detectaban las señales eran fiables a partir del hidrógeno atómico en las galaxias. "El resultado superó con creces nuestras expectativas iniciales", dijo Catinella.
"No sólo detectamos señales de radio emitidas por las galaxias distantes cuando el universo tenía 3.000 millones de años menos. Su objetivo resultó ser inesperadamente amplio, alrededor de 10 veces mayor que la masa de hidrógeno en nuestra Vía Láctea. Una cantidad tan enorme de combustible para alimentar la formación de estrellas en galaxias durante varios millones de años en el futuro".


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