Los avistamientos de meteoros se concentran en febrero y julio

Un equipo del Departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Complutense ha elaborado un catálogo de superbólidos registrados en prensa en los últimos dos siglos.

Sus datos -en cuya recogida han participado alumnos de Físicas-- muestran que, como ocurre con las lluvias de estrellas, algunas fechas del año presentan mayores tasas de estos fenómenos. Los investigadores consideran que es una prueba de que la Tierra cruza órbitas de pequeños asteroides, muchos aún no descubiertos.
La digitalización de los fondos de las hemerotecas ha puesto a disposición de los investigadores una vasta cantidad de información histórica sobre fenómenos poco frecuentes, como los superbólidos (meteoros muy energéticos, en el rango de los kilotones, más brillantes que la Luna llena). El equipo de la Complutense ha rastreado los fondos bibliográficos y las hemerotecas de periódicos nacionales e internacionales.
Entre las fechas en que se ha encontrado repetidamente una sobreabundancia significativa de superbólidos destacan el 12 y el 13 de febrero, lo que apuntaría a que el bólido que sobrevoló la ciudad rusa de Chelyabinsk el 15 de febrero de 2013 "fue solo uno de los más masivos de una misma familia de grandes meteoroides", según ha explicado el investigador Alejandro Sánchez.
Del 20 al 23 de julio es otra fecha señalada, con registros el 20 de julio de 1860, el 20 de julio de 1891 (meteorito de Guareña) y el 23 de julio de 2001, a los que se añade el famoso bólido del 17 de julio de 1773.
Este trabajo forma parte de un programa de iniciación a la investigación para estudiantes de Física y aficionados a la astronomía de la Asociación de Astrónomos Aficionados de la Universidad Complutense (ASAAF). Los resultados preliminares fueron presentados en el XXI Congreso Estatal de Astronomía, celebrado en Granada el pasado mes de mayo.
Actualmente los estudiantes están completando la base de datos con fuentes no periodísticas de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, y comparando sus resultados con los obtenidos por otras técnicas para su publicación, como objetivo final del programa de introducción a la investigación científica.


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