Philae pudo rozar un cráter antes de su aterrizaje final

El aterrizador Philae de la ESA pudo rozar con una de sus patas el borde de un cráter, tras rebotar por primera vez en la superficie del cometa 67P el 12 de noviembre. Este heco afectó a su trayectoria y lugar final de aterrizaje, que sigue siendo un misterio.
La información recopilada por el instrumento ROMAP, un magnetómetro y monitorizador de plasma a bordo del aterrizador, estña siendo usado para reconstruir la trayectoria de la sonda hasta su lugar de aterrizaje definitivo en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Los campos magnéticos se pueden utilizar para esta tarea ya que tanto el módulo de aterrizaje como el orbitador generan pequeños campos magnéticos debido a los circuitos electrónicos en su interior. Estos campos magnéticos crean perturbaciones en los datos normalmente que se eliminan con el fin de analizar los campos magnéticos puramente naturales del cometa y el viento solar. Perio durante el descenso del módulo de aterrizaje, esas perturbaciones se midieron con el fin de monitorizar lo que sucedía con el módulo de aterrizaje, a medida que caía a la superficie de 67P/CG.
"Cualquier movimiento de Philae en un campo magnético - incluso si es pequeño - puede ser visto por el intercambio de campos en la dirección del campo magnético medido" explica el co-investigador principal de ROMAP Hans-Ulrich Auster, de la Universidad Técnica de Braunschweig, Alemania.
En el blog de la misión Rosetta, los científicos usan los datos fiables de ROMAP para reconstruir la cadena de acontecimientos del aterrizaje del 12 de noviembre:
- La separación del aterrizador fue confirmado como un decaimiento en la perturbación del campo magnético entre la distancia del orbitador y Philae; en este punto, la sonda estaba girando a una velocidad de alrededor de 1 rotación por 5 minutos.
- El tren de aterrizaje se desplegó con éxito, acompañado por un cambio en la velocidad de rotación de giro a 1 por cada 8,5 minutos.
- ROMAP fue desplegado con éxito al medirse un deterioro del campo magnético mayor, correspondiente a la distancia del sensor con respecto a la posición original en el módulo de aterrizaje.
- Durante el descenso de siete horas, se tomaron todas las mediciones nominales, y ROMAP registró el primer aterrizaje a las 15:34:04 GMT. la señal llegó a la Tierra poco más de 28 minutos más tarde, a las 16:03 GMT.
- Después de la primera toma de contacto, aumentó la velocidad de giro. A medida que el aterrizador rebotó en la superficie, la electrónica de control de vuelo se apagó, y durante los siguientes 40 minutos, el volante de vuelo transfirió su momento angular a Philae. Después de este tiempo, el módulo de aterrizaje estaba ahora dando vueltas a un ritmo de aproximadamente 1 rotación cada 13 segundos.
- A las 16.20 GMT se cree que el módulo de aterrizaje chocó con una característica determinada de la superficie, un borde del cráter, por ejemplo.
NO HUBO DESACELERACIÓN
"No fue un aterrizaje igual que el primero, porque no había firma de una desaceleración vertical, debido a una ligera inmersión de nuestro magnetómetro mientras midió la primera y última toma de contacto", dice Hans-Ulrich. "Pensamos que Philae probablemente tocó superficie con una sola pata. Tal vez rozó el borde del cráter, y después de eso el módulo de aterrizaje estuvo cayendo. No vimos una sola rotación más sobre el eje del aterrizador. Se trataba de un movimiento mucho más complejo, con una señal fuerte en la medición de campo magnético".
- A las 17.25 GMT Philae tocó de nuevo la superficie con un sola pata de las tres, registrando la señal de aterrizaje característica.
- A las 17.31 GMT, después de recorrer probablemente unos metros más, Philae encontró su posición final asentado sobre sus tres patas.
A pesar de su accidentado encuentro con el cometa, todos los instrumentos de Philae estuvieron operando los siguientes dos días.
"Fue un viaje muy emocionante y casi increíble", añade Hans-Ulrich.
La búsqueda del destino final de Philae sigue abierta, y los datos de ROMAP están siendo utilizados para tratar de reconstruir la trayectoria completa del módulo de aterrizaje y para identificar su ubicación actual.
Y mientras Philae está hibernando, se espera que pueda recibir suficiente luz solar más tarde para seguir estudiando el cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko desde la superficie. Al mismo tiempo, el orbitador Rosetta sigue controlando la órbita del cometa hasta su máxima aproximación al Sol en agosto de 2015.



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