Así podría ser la Estación Espacial del futuro: 100 metros de diámetro y gravedad propia

La empresa estadounidense United Space Structures (USS) ha propuesto un nuevo modelo de Estación Espacial Internacional (ISS) para el futuro. Se trata de una estructura gigantesca, con forma de champiñón, que costaría unos 300 millones de dólares y se tardaría en construir alrededor de 30 años. Su principal atractivo es que sería capaz de girar sobre sí misma cuatro veces por minuto, lo que permitiría generar en su interior gravedad artificial.

Según explica la compañía en su página web, este modelo ha sido diseñado por sus expertos, Bill Kemp y Ted Maziejka. Sus dimensiones se moverían en torno a los 100 metros de diámetro y los 400 metros de largo. Su intención es que, una vez terminada, el volumen interior de la estación espacial, sea de unos 1.000 metros cúbicos.

Además, intentarán resolver uno de los problemas que plantean las estancias largas en el espacio: la ausencia de gravedad. Para ello, la compañía propone un cilindro giratorio que haga girar la estación 4,22 veces por minuto alrededor de su eje vertical. La creación de presión hacia abajo a través de la fuerza centrífuga permitirá a todos los objetos, incluídos los hombres, permanecer con los pies en el suelo. La fuerza sería la misma que la gravedad experimentada en la Tierra.

«Creemos que es necesaria la gravedad artificial para facilitar su existencia a largo plazo en el espacio», ha explicado Kemp, en declaraciones a 'MailOnline'. Para construir la estación, el equipo dice que tienen «patentes pendientes para seis sistemas robóticos que pueden fabricar y construir una variedad de estructuras en el espacio». Otro de los problemas a resolver es la radiación cósmica. Para ello, la empresa explica que la estructura cuenta con un sistema de doble pared. De este modo, entre el casco interior y exterior del gran champiñón existe un vacío. El resto del volumen interior se llenará de agua que actuará como escudo contra la radiación cósmica y también el depósito de agua de la estación.

El agua situada entre los cascos interior y exterior de la nueva ISS también ayudarán a proteger a los tripulantes de las grandes variaciones de temperatura existentes en el espacio.



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