27/4/15

Descubren las primeras galaxias «fugitivas»

Los astrónomos conocen ya un par de docenas de «estrellas fugitivas», e incluso han llegado a encontrar todo un cúmulo estelar «escapando» de su galaxia para no volver jamás. Pero hasta el momento nadie había logrado descubrir una galaxia entera «dándose a la fuga» del grupo del que forma parte. Ahora, un grupo de astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y la Universidad de Moscú han descubierto hasta once galaxias errantes, expulsadas para siempre de sus hogares y condenadas a vagar por los inmensos vacíos del espacio intergalactico.

«Estas galaxias -explica el astrónomo Igor Chilingarian, que ha dirigido la investigación- se enfrentan a un futuro muy solitario, exiliadas de los cúmulos galácticos en los que solían vivir». El trabajo se ha publicado en el último número de la revista Science.

Se considera que un objeto espacial es un «fugitivo» cuando se mueve más rápido que la velocidad de escape necesaria para abandonar para siempre el vecindario en el que se encuentra. La velocidad de escape es la que se necesita para vencer a la fuerza gravitatoria que tiende a mantener unida la materia. En el caso de una estrella errante, la velocidad necesaria para escapar de la gravedad de su galaxia ronda los 500 km./s. (más de un millón y medio de km. por hora). Pero para que una galaxia pueda escapar de la atracción de su grupo se necesita algo mucho más fuerte. De hecho, una velocidad superior s los 3.000 km. por segundo. O lo que es lo mismo, de más de nueve millones de km. por hora.

Chilingarian y el coautor del estudio, Ivan Zolotukhin, comenzaron su trabajo buscando un tipo de galaxias llamadas «elípticas compactas». Se trata de conjuntos de estrellas que son bastante más grandes que un cúmulo globular, pero no tanto como una galaxia típica. Su tamaño no suele pasar de los pocos cientos de años luz, muy poco si se compara, por ejemplo, a los 100.000 años luz que tiene la Vía Láctea, nuestra galaxia, de punta a punta. Al ser más pequeñas, estas galaxias son también más ligeras, unas mil veces más que nuestra propa galaxia.

Antes de este estudio, solo se conocían unas 30 galaxias elípticas compactas, y todas ellas residiendo en el interior de cúmulos de galaxias. Para localizar nuevo ejemplos, Chilingarian y Zolotukhin revisaron a fondo los archivos de datos del Sloan Digital Survey y del satélite Galex. Y lograron así identificar por lo menos 200 nuevas galaxias compactas elípticas previamente desconocidas. Pero lo más sorprendente fue que once de ellas estaban completamente aisladas en el espacio y se encontraban muy lejos de cualquier otra galaxia o cúmulo de galaxias.

«Las primeras elípticas compactas se encontraron dentro de cúmulos galácticos porque es allí donde se se miraba -afirma Zolotukhin- . Nosotros ampliamos la búsqueda y hallamos lo inesperado».

Encontrar estas galaxias aisladas era algo que no se esperaba porque, según la teoría, las elípticas compactas se originaron a partir de galaxias mucho mayores y se separaron de ellas a causa de interacciones de su «galaxia madre» con otras aún más grandes. Por eso, todas las galaxias compactas deberían de estar, en teoría, junto a las galaxias más grandes.

Pero los investigadores no solo hallaron esta clase de galaxias completamente aisladas, sino que además pudieron comprobar que se mueven mucho más deprisa que sus «hermanas» dentro de los cúmulos galácticos.

«Nos preguntamos cómo podríamos explicar este movimiento -afirma Chilingarian-. Y la respuesta está en una interacción clásica entre tres cuerpos».

Una estrella hiperveloz puede surgir si un sistema binario se acerca demasiado al agujero negro central de su galaxia. En estos casos, una de las dos estrellas es capturada por el monstruo espacial, mientras que la otra recibe una tremenda «patada gravitatoria» que le imprime su tremenda velocidad y que termina expulsándola de la galaxia para siempre.

De forma parecida, una galaxia elíptica compacta podría estar emparejada a una galaxia más grande. Pero cuando una tercera galaxia entra en el baile, puede hacer que la pequeña elíptica salga despedida de su sitio. Como castigo, el «intruso» es absorbido por la galaxia más grande.

El proceso, nunca observado hasta ahora, ayudará a los astrónomos a determinar con más precisión cómo se distribuyen las galaxias por el Universo.


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