Rosetta averigua por qué los cometas pueden estar agujereados

Los cometas tienen sus propios ciclos dinámicos. No son simples pelotas de hielo viajando alrededor del sol. Gracias al análisis de las imágenes enviadas por la sonda Rosetta, los científicos han podido descubrir la causa de unos extraños pozos circulares en la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Según el estudio que se ha publicado, la geografía de los cometas cambia según leyes dinámicas, y en función de si se acercan o se alejan del Sol. La revista «Nature» propone una nueva interpretación acerca de los agujeros de decenas de metros de profundidad y varios metros de diámetro que, durante mucho tiempo, han desconcertado a los científicos. En opinión de estos investigadores, se trata de pozos o dolinas (sinkholes) formados por el colapso de la superficie cuando el hielo que la sustenta desaparece.

«Proponemos que esos pozos, se forman por un proceso de colapso de la superficie muy similar al que sucede aquí en la Tierra», ha explicado Dennis Bodewits, un investigador en astronomía en la universidad de Maryland y coautor del estudio, según ha recogido la revista «(e) Science News».

Las dolinas aparecen aquí en la Tierra cuando la erosión elimina capas de materiales bajo la superficie, creando cavernas subterráneas. Sin embargo, cuando el techo cede ante su propio peso, se hunde y crea los famosos cráteres que hasta ahora no tenían explicación.

Una fuente de calor dentro del cometa
En las conclusiones de este estudio, los científicos sostienen que una fuente de calor dentro del cometa provoca que el hielo que también contiene pase directamente a estado gaseoso. Este proceso de sublimación, sería la causa última de la formación de los cráteres del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Además, una vez formado el cráter, la exposición a la luz solar conseguiría que el cometa se calentara más, lo que provoca la aceleración de este proceso, ayudando a los científicos a medir la antigüedad del cráter. Así los pozos más profundos y más abruptos serían más jóvenes, mientras que los más amplios, con hielo en su fondo y polvo espacial serían más antiguos.

Gracias a la información enviada por la sonda, «podemos comprender cómo funciona este proceso, lo que nos permite utilizar estos pozos para estudiar lo que hay bajo la superficie del cometa», ha explicado el investigador.

El sistema OSIRIS
El estudio ha analizado imágenes y datos de electroscopía e infrarrojos obtenidos por el «Optical, Spectroscopic and Infrared Remote Imaging System», el OSIRIS, por sus siglas en inglés, del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, tomadas desde agosto de 2014.

La Agencia Espacial Europea ha ampliado la misión Rosetta septiembre de 2016, por lo que la sonda podrá seguir el cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko mientras se aleja del sol. El cometa alcanzará su perihelio o punto más cercano al Sol, el 13 de agosto de 2015, y a apartir de ese momento comenzará a alejarse permitiendo a los investigadores saber cómo se comporta ante la disminucuión de radiación solar.



Para obtener mas información

Comentarios