La nebulosa planetaria ESO 378-1, más cerca que nunca

La imagen pertenece a una nebulosa planetaria denominada ESO 378-1 y representa la mejor fotografía captada hasta el momento de este objeto por el telescopio, que tiene en el noreste de Chile la European Southern Observatory. Una institución que tiene entres sus miembros a países europeos como Suiza, Alemania, Francia, Turquía o España, así como naciones latinoamericanas como Brasil o Chile.

Bautizada como «The Southern Owl Nebula» («La Nebulosa búho del sureste»), esta reluciente nebulosa cuenta con un diámetro de casi cuatro años luz. Su nombre informal está relacionada con la visión de su pariente en el hemisferio norte, «The Owl Nebula («La Nebulosa búho»). ESO 378-1 también está catalogada como PN K 1-22 o PN G283+25.3 y se encuentra en la Constelación de Hidra.

Como todas las nebulosas planetarias, ESO 378-1 es un fenómento que tiene una vida breve, de únicamente unas pocas decenas de cientos de años, en comparación con los miles de millones de años de vida de un planeta.

La vida de una nebulosa
Las nebulosas planetarias se crean con el gas expulsado y en expansión de las estrellas moribundas. A pesar de su vistosidad inicial, esta suerte de burbujas se van desvaneciendo según el gas que los constituye se va moviendo y su estrella central se va debilitando.

Para que una nebulosa planetaria se forme, la estrella envejecida debe haber perdido mucha masa, y que esta no alcance ocho veces la del sol. Los cuerpos celestes que sean más pesados que este límite terminarán su vida en una dramática fusión bajo la forma de supernova.

Según estas estrellas van envejeciendo comienzan a perder sus capas exteriores de gas hacia a los vientos estelares. Posteriormente, cuando la mayoría de estas capas externas se disuelven, lo que queda del núcleo estelar comienza a emitir radiaciones ultravioletas que ionizan los gases que las rodean. Esta ionización es la causa de la expansión de una suerte de cáscara del gas fantasmal, que comienza a irradiar brillantes colores.

Una vez que la nebulosa planetaria se ha desvanecido, el remanente estelar arderá durante otros mil millones de años antes de consumir todo el combustible restante. A continuación, se convertirá en una pequeña estrella blanca que se irá enfriando durante miles de millones de años.



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