Adamas Labyrinthus, el laberinto de Marte

La sonda Schiaparelli transmitió seis megabytes de datos antes de estrellarse contra el suelo de Marte. Ahora, un mes después, el análisis de esa información permite explicar en detalle qué sucedió durante aquellos segundos cuando el éxito parecía al alcance de la mano.

El culpable, según acaba de desvelar un informe de la Agencia Espacial Europea (ESA), fue un equipo llamado Unidad Inercial de Medición (IMU, en sus siglas inglesas). Es un complicado conjunto de giróscopos y acelerómetros que miden el ángulo y la velocidad de la sonda durante el descenso. Por lo visto, la Schiaparelli, colgando del paracaídas recién abierto, osciló con mucha violencia. Tanta, que los giróscopos de a bordo se saturaron. Sólo durante un segundo, pero cuando se está cayendo hacia Marte, un segundo es una eternidad.

Los sistemas de control de a bordo interpretaron el bloqueo de la unidad inercial como un aviso de que no sólo había llegado al suelo, sino que su altura era, en realidad, negativa. En otras palabras, que estaba bajo tierra.



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