Es más probable encontrar dinosaurios en otros planetas que vida inteligente

El experto en radioastronomía Phil Gregory considera que, en caso de que se hallaran planetas habitados, en los que la vida hubiera evolucionado del mismo modo que la Tierra, "es más probable que se descubra un planeta con dinosaurios, que existieron durante cientos de millones de años, que con vida inteligente tal y como se entiende".
En una entrevista realizada en el marco de su participación en la Escuela de Invierno del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), el investigador canadiense ha recordado que la edad del planeta Tierra es de alrededor de un 4.500 millones de años, una cifra exorbitante en comparación con el periodo durante el que ha habido vida inteligente.
"Si equiparamos ese tiempo con un año y miramos durante cuánto tiempo ha existido vida inteligente, vemos que son sólo alrededor de 30 segundos", ha recordado.

Por otra parte, ha explicado que entre los retos actuales de la investigación espacial a través de los telescopios se encuentra el aumento de la precisión de la medición de velocidades, de forma que los investigadores puedan detectar nuevos planetas en las zonas habitables de estrellas similares al Sol.
Hasta ahora, los planetas que podrían ser "habitables" (un total de 1.800) y los que se cree que podrían ser candidatos a formar parte de este grupo (cerca de 3.000) son detectados o bien por el telescopio Kepler, o bien mediante la detección de alteraciones en la señal de las estrellas que puedan indicar la presencia de planetas en su órbita, según ha indicado.
Así, ha señalado la actual tecnología de detección de estas alteraciones permite detectar velocidades de un mínimo de 1 metro por segundo, mientras que, si se incrementara la precisión de medición lo suficiente, los científicos podrían "detectar estos planetas en la zona habitable de una estrella similar al Sol".
Por otra parte, ha recordado la dificultad añadida que supone tener que detectar qué alteraciones de las señales de las estrellas corresponden a planetas y cuáles, en cambio, son producto de la actividad del propio astro (manchas solares o regiones activas, por ejemplo) debido a que ambas pueden ser "muy parecidas".
De hecho, ha asegurado que algunos de los expertos en análisis de datos "tienen una competición internacional en marcha" que finalizará en su próximo encuentro en la Universidad de Nueva York, aunque ha reconocido que el premio será "probablemente una botella de vino de Oporto. A no ser que Google o alguna otra gran empresa se interese", ha bromeado.
Sobre los resultados que sí se conocen, Gregory ha explicado que el telescopio Kepler ha encontrado "bastantes" planetas con un radio similar al de la tierra (entre uno y dos radios terrestres) y que están situados en las zonas habitables de sus respectivas estrellas.
"Los análisis estadísticos de esos datos indican que aproximadamente un 22 por ciento de las estrellas similares al Sol de nuestra galaxia tienen planetas similares a la Tierra, con una incertidumbre del 8 por ciento", ha precisado.
Por ello, ha indicado que "no existe razón para creer que la Tierra es única". Sin embargo, ha indicado que no se conocerá la existencia de vida hasta que se lleven a cabo "futuras misiones capaces de analizar la atmósfera de los planetas para buscar indicadores de actividad biológica y, así, saber en cuáles centrar la atención". "Puede que nos llevemos muchas sorpresas", ha concluido.


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