La misión Rosetta podría revelarnos que somos hijos de las estrellas

«Estoy aún emocionada. La misión Rosetta constituye un éxito extraordinario. Me parece algo increíble, como ciencia ficción». Amalia Ercoli-Finzi , profesora de ingeniería espacial en el Politécnico de Milán, es una gran protagonista de la misión Rosetta desde que se inició hace ya 15 años. Ella es la Principal Investigadora (PI) responsable de uno de los más importantes instrumentos a bordo del módulo Philae que se ha posado sobre la superficie del cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko: el SD2 (Sample Drill&Distribution), el taladro que perfora el terreno del cometa, hasta una profundidad de 30 centímetros. Justo en la tarde de ayer viernes, mientras ese sofisticado aparato que es el SD2 taladraba la superficie del cometa, la profesora Ercoli-Finzi, que sigue en directo la misión, desde el centro de control de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt, cerca de Colonia (Alemania), explicaba a ABC, en entrevista telefónica, detalles de esta gran aventura espacial.

A sus 77 años, Amalia Ercoli-Finzi, feliz abuela con seis nietos, nos dice con gran vitalidad que aún tiene muchos sueños y cosas por hacer en misiones a la Luna y Marte. «Me gustan los cuerpos celestes. Soy anciana, pero espero hacer algo todavía. Y si no puedo, no me importa. Lo harán otros a los que dejamos esta gran herencia».

-¿Cómo está andando la misión Rosetta?

–Lo que hemos logrado es ya un gran éxito. Hacer partir desde la tierra una nave para un viaje de 10 años, dormirla durante tres años, despertarla y hacer que se aproximara lo más cerca posible al cometa para luego lanzar el módulo Philae y que éste se posara sobre la superficie, esto es cosa de ciencia ficción. No podía creerlo. La emoción ha sido grandísima. Por primera vez hemos podido tocar con nuestros medios un cuerpo celeste del que sabemos poquísimo.

-Usted es la creadora y responsable del SD2, una verdadera joya italiana, en el sentido literal de la palabra: El trépano tiene una punta de diamante, platino y lentes de zafiro. ¿Qué es lo que hará el módulo y en particular su SD2?

-Mientras hablo con usted el trepano está taladrando la superficie del cometa. Por primera vez se toman muestras de un cometa que luego analizarán los diversos instrumentos del módulo Philae para mandarnos a la tierra los secretos del cometa.

-¿Qué secretos esperan descubrir?

-No tenemos seguridad de lo que podemos encontrar, pero puede representar una gran novedad. Sabemos que este cometa nació hace 4.500 millones de años, al inicio del sistema solar, antes de que se formaran los planetas, satélites, etcétera. Como el cometa ha permanecido al frío, ha conservado sus primeras características. Podremos comprender cómo era el sistema solar en la fase de formación y su evolución.

-¿Podrían encontrar elementos como los que componen la vida?

-Con los instrumentos de la nave Rosetta ya hemos podido individuar componentes muy interesantes: el oxígeno, el nitrógeno e hidrógeno. Pero nuestro interés fundamental está en encontrar el carbono, componentes de la base de la vida.

-¿Los cometas serían entonces como los mensajeros de la vida?

-Unos mensajeros maravillosos. Pequeñísimos fragmentos de elementos de vida podrían, desde un cometa, haber llegado a la Tierra. La vida, con su belleza, viene desde fuera. Es un regalo que nos han traído estos mensajeros que han llegado hasta nosotros. ¿Quién sabe de donde venimos? ¿Desde estrellas lejanas? Ciertamente la vida en el universo existe y ha llegado hasta nosotros. Con esta misión podría revelarse que somos hijos de las estrellas.

-¿La misión Rosetta marcará un hito en la conquista del espacio. Valdrá la pena el esfuerzo?

-La misión ha costado 1.300 millones de euros, repartidos en al menos 15 años de trabajo de cooperación europea. Sin duda mereció la pena. Es un viaje épico y Rosetta hará época. Es equiparable al desembarco en la luna.



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