Las dantescas erupciones solares de una estrella minúscula sobrepasan a todo lo conocido

Meses atrás, el satélite astronómico Swift, de la NASA, detectó la secuencia más fuerte, caliente y de mayor duración de erupciones estelares de todas las vistas hasta ahora en una estrella del tipo de la observada, una enana roja, situada cerca de nuestro sistema solar. La explosión inicial de esta serie récord de explosiones fue 10.000 veces más potente que la mayor erupción solar conocida de nuestro Sol, una estrella de tamaño mediano.

Hasta la observación de la increíble magnitud de este fenómeno, se creía que las erupciones más grandes de las enanas rojas no duraban más de un día, pero el Swift detectó al menos siete erupciones potentes durante un período de unas dos semanas.

Los resultados de un nuevo estudio, realizado por el equipo de Stephen Drake, astrofísico del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, validan bastantes de las impresiones iniciales y aportan información extra, con la que ha sido posible reconstruir los hechos de una manera más detallada y fiable.

En su pico, la erupción principal alcanzó temperaturas de 200 millones de grados centígrados (360 millones de grados Fahrenheit), más de 12 veces más caliente que el centro de nuestro Sol.

La "supererupción" se originó en una de las estrellas, situadas una muy cerca de la otra, de un sistema binario (pareja de estrellas) conocido como DG Canum Venaticorum (DG CVn) y ubicado a unos 60 años-luz de distancia. Ambas estrellas son tenues enanas rojas con masas y tamaños de alrededor de un tercio de los de nuestro Sol. Se orbitan una a la otra a unas tres veces la distancia media entre la Tierra y el Sol, demasiado cerca entre sí para que el Swift pueda determinar cuál de ellas tuvo la erupción.

La mayoría de las estrellas a menos de unos 100 años-luz de nuestro sistema solar son, como el Sol, de mediana edad. Pero por esta región vagan más o menos un millar de enanas rojas jóvenes nacidas en otros lugares, y estas estrellas dan a los astrónomos la mejor oportunidad para estudiar detalladamente la actividad altamente energética que suele darse en la juventud de una estrella. Los astrónomos estiman que las dos estrellas del sistema binario DG CVn nacieron hace unos 30 millones de años, lo cual hace que tengan menos del 0,7 por ciento de la edad de nuestro sistema solar.

Las erupciones en otras estrellas se producen por la misma razón que en el Sol. Alrededor de las regiones activas de la atmósfera de la estrella, los campos magnéticos se retuercen y distorsionan. Eso hace que los campos acumulen energía. Finalmente un proceso llamado reconexión magnética desestabiliza los campos, lo que causa la liberación explosiva de la energía almacenada, lo que vemos como una erupción. El estallido emite radiación en todo el espectro electromagnético, incluyendo ondas de radio, luz visible, ultravioleta y rayos X.



Fuente


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