Los lugares del universo donde suelen nacer las estrellas

Las estrellas que contemplamos en el firmamento en una noche despejada y sin contaminación lumínica no siempre han estado en los puntos donde ahora las vemos. Además de su movimiento orbital alrededor de su centro galáctico, las estrellas de cada galaxia pueden comenzar a formarse unas cerca de otras y luego diseminarse. En algunos casos extremos, hay incluso estrellas que han salido fuera de su galaxia y discurren por el espacio intergaláctico.

Alan Boss del Instituto Carnegie de Ciencia, en Washington, D.C., Estados Unidos, ha estado investigando sobre los lugares del universo donde suelen nacer las estrellas. Los resultados del más reciente estudio en el que ha estado trabajando demuestran que la mayoría de las estrellas que vemos se formaron cuando cúmulos inestables de protoestrellas recién formadas se desmembraron. Estas protoestrellas nacen a partir de nubes giratorias de polvo y gas, que actúan a modo de viveros de la formación estelar. A veces, aunque es poco habitual, cúmulos de protoestrellas permanecen estables y maduran dando forma a sistemas multiestelares. Los inestables expulsan estrellas hasta alcanzar la estabilidad y acabar como una estrella única o una pareja (sistema binario).

Alrededor de dos tercios de todas las estrellas a menos de 81 años-luz de la Tierra son binarias o forman parte de sistemas de múltiples estrellas. Las poblaciones de estrellas más jóvenes y de protoestrellas tienen una frecuencia superior de sistemas multiestelares que las más viejas, una circunstancia que conecta con los hallazgos de Boss delatando que muchos sistemas estelares de una sola estrella comienzan como sistemas binarios o múltiples desde los cuales se expulsan estrellas hasta que se alcanza la estabilidad.

Los cúmulos de protoestrellas se forman cuando el núcleo de una nube molecular se derrumba sobre sí mismo debido a su propia gravedad y en el proceso se deshace en fragmentos más densos. Las fuerzas físicas implicadas en el colapso son objeto de gran interés por parte de los científicos, porque pueden enseñarnos cosas nuevas sobre los ciclos de vida de las estrellas y sobre cómo podría haber nacido nuestro propio Sol. Una fuerza que afecta al colapso es el campo magnético que atraviesa las nubes, el cual es capaz de refrenar el proceso de fragmentación.

El trabajo de Boss muestra que cuando una nube se derrumba sobre sí misma o condensa, el proceso de fragmentación depende de la intensidad inicial del campo magnético, que actúa contra la gravedad causante del colapso. Por encima de cierta intensidad del campo magnético, se forman protoestrellas solitarias, mientras que por debajo de ella, la nube se fragmenta en múltiples protoestrellas. Este segundo escenario es evidentemente habitual, dado el gran número de sistemas estelares binarios y múltiples, aunque las estrellas solitarias pueden formarse por este mecanismo inicial así como a través de la expulsión desde un cúmulo.

Las estrellas siempre han fascinado a la humanidad. Las que son visibles a simple vista han servido como puntos de referencia a navegantes marítimos, y son el origen de las constelaciones, dibujos imaginarios integrados por conjuntos de estos fascinantes puntitos de luz en el cielo. Los nombres dados a las constelaciones reflejan lo que muestran tales “dibujos”.

En el caso de las estrellas visibles a simple vista, bastantes cuentan con un nombre tradicional, con el que la humanidad las conoce desde hace muchos siglos. Betelgeuse, Antares y Rigel son algunos ejemplos. El avance tecnológico espectacular de la astronomía en los últimos tiempos ha llevado al descubrimiento de numerosísimas estrellas que no son visibles a ojo desnudo. Ante tantos nuevos astros que nombrar, se desistió hace tiempo de darles nombres formales y debido a ello la inmensa mayoría cuentan con nombres que son esencialmente sus números de catálogo y coordenadas celestes.

La Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés) es el organismo oficial mundial que se encarga de bautizar a los cuerpos celestes y a los rasgos geográficos importantes en sus superficies. Estos nombres oficiales no se venden, sino que se asignan según reglas aceptadas internacionalmente. Los nombres de rasgos más pequeños, visibles solo desde la superficie, a menudo los ponen sobre la marcha los propios científicos de la misión de exploración, aunque más que nombres oficiales son nombres prácticos para poder referirse más fácilmente y de inmediato a los sitios investigados. Estos nombres tampoco se comercializan. A veces sí se aceptan sugerencias del público, y se acaba escogiendo un nombre muy votado o que sea considerado el mejor por el jurado de un organismo competente, por ejemplo la agencia espacial que tenga un vehículo explorando un astro y quiera darle nombre a un terreno examinado. Un caso de este último tipo es el del punto escogido para el aterrizaje del módulo Philae, de la sonda espacial Rosetta, en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La Agencia Espacial Europea (ESA) y otros organismos al frente de la misión de exploración solicitaron recientemente a la gente que enviase propuestas de nombres.

Esa fascinación de la humanidad hacia las estrellas y el cosmos en general ha llevado a formas curiosas de establecer lazos personales con lo que hay en el firmamento. Existe desde hace algún tiempo el fenómeno sociológico de quienes desean asociar su nombre a una estrella, aunque ello carezca de validez oficial, y a tal fin han surgido empresas, como www.comprarunaestrella.es, que permiten "comprar estrellas", y que confeccionan merchandising de lo más variado, orientado a esa asociación entre la persona interesada y una estrella. Otra iniciativa que ha fascinado a mucha gente es la ofrecida por la NASA (la agencia espacial estadounidense), que ha permitido a personas de todas partes del mundo enviar de manera gratuita sus nombres a bordo de sondas espaciales. Los nombres se almacenan en un chip y este, por su ínfimo peso y tamaño, se puede agregar fácilmente a la nave. De esta manera, aunque la persona no se mueva de la Tierra, por lo menos su nombre escrito viajará físicamente a lugares tan fascinantes como por ejemplo Marte.



Fuente


Web http://grupogabie.blogspot.com/


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