Buscan señales de vida extraterrestre con un sensor elevado en globo

Un globo con sensores es el nuevo «arma» de la Universidad Central de Florida para detectar las débiles huellas dejadas por la vida extraterrestre en otros planetas. Este aparato, denominado Planetary Atmospheres Minor Species Sensor o PAMSS (Sensor de Especies Menores en Atmósferas Planetarias), pasó más de una hora a una distancia de algo más de 32 kilómetros sobre la superficie de la Tierra tomando medidas antes de volver con seguridad a al planeta.

Según apunta el centro, el sensor experimental, desarrollado por investigadores de la NASA y de la propia universidad, tiene el tamaño de una tostadora y es capaz de detectar trazas de gas en una parte por billón, lo que podría revelar la existencia de vida en otros planetas.

En el planeta, la tecnología de PAMSS podría utilizarse para detectar y analizar el cambio climático, los gases que agotan la capa de ozono o que causan la lluvia ácida y empeoran la contaminación del aire. Los expertos señalan también que el sensor podría tener aplicaciones en la industria de la salud, para pruebas de diagnóstico a través del aliento, o para la seguridad pública, ya que podría resultar eficaz en la detección de explosivos.

Pero la NASA está interesada en la capacidad del sensor para revelar más sobre las atmósferas de otros planetas. Los signos de metano, incluso a niveles muy bajos, podrían significar que hay vida en dicho mundos. Los científicos podrían usar este sistema para estudiar el efecto invernadero de Venus o el ambiente exótico de la luna de Saturno, Titán, ha apuntado la Universidad Central de Florida. «El propósito que apoya la NASA es tratar de aumentar el nivel de preparación técnica para una futura exploración espacial», ha indicado el responsable de este proyecto, Robert Peale.

La mayoría de las sondas atmosféricas no son capaces de cuantificar la concentración de vapores o las trazas de gas. Pero el sistema de sensor desarrollado por Peale y su equipo promete ser exponencialmente más sensible, proporcionando a los científicos mejores datos.

El sensor utiliza un láser de cascada cuántica infrarroja que es del tamaño de un grano de sal, en un montaje del tamaño de una uña. Se ha adaptado para su uso en un espectrómetro de absorción láser intracavitario.

La prueba realizada esta semana con este experimento ha puesto a prueba la capacidad del sensor para funcionar en las condiciones peligrosas que se encuentran en la estratosfera, donde la temperatura puede caer en picado. Es un campo de pruebas que muestran que el sensor está listo para funcionar en una gama de temperaturas y presiones necesarias para el vuelo espacial.




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