¿Por qué el centro de nuestra galaxia está «marcado» por una enorme X?

Un equipo formado por dos astrónomos ha logrado aportar la mayor evidencia hasta ahora de la existencia de una enorme "X" hecha de estrellas en el centro de la Vía Láctea, nuestra galaxia. Una serie de observaciones previas ya sugerían que esta extraña marca en forma de "X" existía, pero nadie había conseguido observarla directamente. Otros astrónomos habían incluso negado su existencia, afirmando que la misteriosa "X" de nuestro centro galáctico podría explicarse de otras formas.

"Había una auténtica controversia sobre si esta estructura en forma de X existía realmente -afirma Dustin Lang, del Instituto Dunlap de stronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto y coautor del estudio-. Pero nuestro trabajo permite tener una excelente visión del centro de nuestra galaxia. Y creo que aporta una evidencia excelente de que esa enorme X es real".

Los resultados de la investigación aparecen en el número de Julio de Astronomical Journal. La autora principal, Melissa Ness, es investigadpra del Instituto Max Planck de Astronomía en Heildelberg, Alemania.

La Vía Láctea es una galaxia del tipo espiral barrada, un enorme disco de cerca de 100.000 años luz de diámetro hecho de polvo, gas y cientos de miles de millones de estrellas individuales. Pero no se trata de un simple disco en rotación. De hecho, cuenta con dos grandes brazos espirales que le confieren su aspecto de barra con dos prolongaciones que giran alrededor de un abultamiento central repleto de estrellas. Igual que sucede en otras galxias, la zona central de la Vía Láctea se asemeja a una caja rectangular, o a un cacahuete, cuando se ve (como lo vemos) desde dentro del plano de la propia galaxia. Y la enigmática estructura en forma de X forma parte, precisamente, de ese protuberancia.

Proceso de formación
Los astrónomos creen que el bulbo central pudo formarse de dos formas diferentes: bien cuando la Vía Láctea se fusionó con otras galaxias; o sin necesidad de ayuda externa y como consecuencia de la dinámica de la propia "barra" en el disco galáctico. Lang y Ness se quedan con la segunda opción, que cuadra mejor con la presencia del abultamiento en forma de cacahuete y con la gigantesca X galáctica.

Los investigadores han conseguido obtener la visual más clara hasta ahora del núcleo de la Vía Láctea, tras analizar exhaustivamente los datos del Wide Field Infrared Survey Explorer (WISE), un telescopio espacial lanzado por la NASA en 2009. Antes de terminar su misión en 2011, WISE dedicó mucho tiempo a observar el cielo en infrarrojos, y obtuvo imágenes de unos 750 millones de galaxias, estrellas y asteroides.

"La protuberancia central es una de las pistas más importantes sobre la formación de la Vía Láctea -asegura Ness-. Si logramos entenderla, también entenderemos los procesos clave que formaron y modelaron nuestra galaxia. De hecho, la forma del abultamiento nos habla de cómo la Vía Láctea llegó a formarse. Y en nuestras imágenes vemos con toda claridad tanto ese abultamiento como la estructura en forma de X".

Ness fue quien vio primero la marca de la X y reconoció de inmediato su importancia. De hecho, lo primero que hizo fue enviar un tweet a Lang. "Organizamos un encuentro en una conferencia a la que ambos asistiríamos -explica el investigador- Y nuestro trabajo surgió de ese encuentro".



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